Audiovisual y informática se unen en la Lan Party de Lleida
El fundador de Facebook se casa con su novia Priscilla Chan
Solo no puedes, con los demás sí
Delegar en una multitud lo que antes hacía un grupo especializado y profesional, esa podría ser una definición sencilla de crowdsourcing, una técnica que ha florecido a la vez que lo han hecho las redes sociales. Manuel Cebrián, científico español que trabaja en el laboratorios de medios del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT MediaLab), desvela las dos caras de este fenómeno en auge: “Es imposible entenderlo sin las redes sociales porque es la manera que tenemos de ir más allá de la búsqueda de voluntarios. El método habitual consiste en descomponer una tarea compleja, enviarla a las redes sociales, ya sea el correo, Facebook, Twitter... y recopilar y canalizar después el resultado para dotarlo de una unidad”.
No es que se trata de explotar a los usuarios, sino de conseguir que se sientan parte del proyecto. Dos ejemplos autorreferentes serían los casos de Facebook y Twitter, ambos usaron a sus propios clientes para hacer la labor de traducción a otros idiomas. Esta no es la única forma de crowdsourcing, pero sí quizá la más conocida, la del trabajo voluntario. Dentro de este fenómeno se distinguen varias modalidades, el crowdfunding, para financiar proyectos con pequeñas cantidades. En España esta fue la fórmula escogida para hacer la película del Cosmonauta. En los últimos meses KickStarter se ha convertido en el paradigma de esta modalidad. Nacida en 2010 está consiguiendo millones de dólares en pocos días para ideas rompedoras, como el juego Double Fine, o un reloj de pulsera que interacciona con teléfonos Android.
La cocreación es quizá la opción más creativa y abier. Así, Carlos Jean ha producido un disco con su denominado Plan B a partir de música creada por los seguidores del programa El Hormiguero. La firma de zapatillas deportivas Munich comercializa modelos creados por entusiastas de la marca. Y la juguetera Lego también ha convertido en realidad las sugerencias de sus coleccionistas. En estos casos no se trata tanto de delegar, como de refrescar el catálogo y buscar nuevas fórmulas.
Esta forma de implicar a los internautas en tareas colectivas ha despertado, según Google Trends, especial interés en Holanda, Singapur, Estados Unidos, India, Suiza e Irlanda. El investigador del MIT se encuentra en España para impartir una conferencia con motivo del día de Internet en el Instituto Superior para el Desarrollo de Internet (ISDI) se basa tanto en estudios como en su propia experiencia. Desde que puso el foco en estudiar este fenómeno su equipo ha destacado de manera especial en este campo. En solo ocho horas superaron el reto propuesto por el Pentágono que consistía en localizar diez globos rojos distribuidos por Estados Unidos. Su labor fue reconocida con 37.000 euros que distribuyeron entre los que contribuyeron a localizar los globos. Según Cebrián la motivación no se incentiva solo con dinero, sino también con reconocimiento y reputación. “Para las empresas puede ser una herramienta muy interesante para la detección de talento”, añade.
Esta experiencia, y la siguiente, intentar unir todos los trozos de un papel salido de una trituradora tras digitalizarlo, le sirvieron para ver todo lo positivo y negativo de este fenómeno. “El 85 por ciento de los envíos con información son incorrectos”, se lamenta. Y no terminan ahí los problemas, la competencia, representada por otros equipos que se presentaban al reto, también se dedicó a emitir mensajes para crear confusión e impedir que ganasen el reto. Es decir, que en el crowdsourcing se mezclan el espíritu constructivo de quiénes quieren colaborar, con el ánimo destructivo de los equipos que persiguen la misma meta.
Este exempleado de Telefónica, donde se dedicaba al análisis de estructura de redes, destaca algunos ejemplos, como el caso de “foto al piquete” durante la huelga del 29 de marzo. A Cebrián le inquieta que fuese la propia Comunidad de Madrid la que invitase a los ciudadanos a tomar fotos de piquetes. Una acción que rápidamente contó con una respuesta contraria: “foto al esquirol” y “foto al empresario”.
“La sociedad ha consensuado que la policía debe asumir ese papel, si empezamos a acusarnos, controlarnos y tomar la justicia por nuestro lado se pueden dar situaciones desastrosas. Echo en falta más debate científico y sociológico al respecto”, concluye con ánimo de concienciar.
“Sin ‘hackers’ no habría seguridad”
Por sus formas podría pasar por espía pero es autor de libros que mezclan la novela con la investigación. Misha Glenny (Londres, 1958) prefiere definirse como periodista. Su acento es el que se espera de una voz de la BBC. En 2008 saltó a la fama con McMafia,una obra dedicada al crimen organizado internacional. Su preocupación ahora es otro tipo de mafia, más difícil de atajar, si cabe, la digital.
A pesar de su decisión, al hablar tarda en decidir qué comer. Opta por el rodaballo y deja que el maître haga una selección de delicatessen de la casa. Entre elogios a las croquetas de jamón y queso de torta del Casar siembra cierta preocupación al afirmar que la ciberguerra es una realidad ignorada. “Google y Facebook se pueden considerar parte del Gobierno de Estados Unidos. Tanto a China como a Rusia les encantaría poder acceder a sus datos”. En su opinión, no es casualidad que la misma semana que Google se fue de China, Hillary Clinton subrayase en un discurso la importancia de la libertad de expresión en el mundo actual. Lo dice con la naturalidad de quien se entretiene mojando el pan en aceite. “Es mucho más sabroso que el italiano”, matiza. Antes de hablar de la amenaza del phishing, como se denomina al robo de contraseñas de cuentas bancarias, la suplantación y la extorsión en Internet, hace una observación que destila flema británica: “En mi país miden el vino que cae en la copa, nunca te lo ponen tan alegremente”.
El lado oscuro de la red (Destino, 2012), su última obra, le ha abierto las puertas de la RSA, la conferencia sobre delitos informáticos más importante que se celebra cada año en San Francisco. Se propuso que los asistentes salieran concienciados de lo necesarios que son los hackers, aquellos que asumen el reto de romper los candados digital de bancos, empresas e instituciones sin ánimo de lucro pero que son condenados igual que si robaran. “Sin ellos no habría expertos en seguridad. Evidencian lo débil que son nuestros sistemas”.
En su opinión, el problema está cuando los detienen, porque no se piensa en una forma correcta de inserción. “Los condenan a no tener futuro”, se lamenta, “porque son valiosos, pero no hay un plan para este tipo de personas muy inteligentes y cuya motivación casi nunca es el dinero, sino la relevancia en su entorno. Quieren tener una reputación”.
Según Glenny, cada vez hay menos diferencia entre los hackers de sombrero blanco, como se denominaba a aquellos que derribaban las fronteras de seguridad por el puro placer de demostrar conocimientos, y los de sombrero negro, que pretenden la extorsión. Su plan, que está planteando tanto en Reino Unido como en la Universidad de Toronto, consiste en evitar que se les rechace por su pasado criminal y pasen a formar parte de los comités de seguridad de las empresas.
Mientras se esmera en identificar qué es eso dulce del helado de yogur servido de postre, rompe un mito bastante extendido: “Mac no es más seguro que el PC. El iPhone no es más seguro que Android. Es solo menos accesible para el gran público y, en consecuencia, menos atractivo para los delincuentes. Cuando sea más popular tendrán los mismos problemas. Solo es una cuestión de mercado”.
Facebook marca un hito en Bolsa a pesar de un discreto estreno bursátil
Facebook protagonizó este viernes el estreno bursátil más esperado en la historia reciente de Wall Street, pero también el más tenso por los problemas técnicos del Nasdaq. Esa circunstancia aguó el éxito de la colocación de la segunda firma más poderosa en Internet. Comienza así, aunque con un discreto alza de solo el 0,6%, una nueva etapa para la joven sociedad de Menlo Park, en la que deberá demostrar a los inversores que su visión social es compatible con la rentabilidad de su negocio. La Bolsa puso este viernes por primera vez precio a la empresa: más de 104.000 millones de dólares (82.000 millones de euros).
La red social empezó a cotizar a 42,05 dólares el título, frente a los 38 dólares en los que se fijó la oferta. De inmediato subió hasta superar los 43 dólares. Pero a partir de ahí, perdió fuelle. La situación obligó dos veces a los bancos participantes en la colocación a hacer lo posible para evitar que los números se tornaran rojos. El valor de la acción se estabilizó las primeras horas en 41 dólares, pero terminó el día solo 20 centavos por encima de su salida, en 38,2 dólares (29,8 euros).
Prueba de la decepción vivida este viernes fue que los títulos de Zynga (la sección de juegos), cayeron casi un 12% en la jornada. Pero más allá de los problemas técnicos, el mercado estaba mandando una señal a los gestores de Facebook: ahora deben probar que su capitalización bursátil se justifica.
Nunca antes una empresa se estrenaba en Wall Street con una valoración tan alta. El precio que se pagó este viernes por sus acciones estuvo en todo momento por debajo de los 44,1 dólares de la última transacción en el mercado secundario. El que quiera comprar sus acciones, es porque cree que el fundador, Mark Zuckerberg, tiene la pócima para seguir creciendo. Insiste en que no va a gestionar la compañía para ganar dinero, sino para hacer dinero con el que crear servicios. Hasta ahora, Facebook ha demostrado que puede seguir creciendo. Pero su valoración de partida es casi 100 veces superior al ingreso de primer trimestre, que rondó los 1.060 millones de dólares. Eso equivale a 1,2 dólares por usuario (tiene más de 900 millones). General Motors decidió esta semana dejar de poner publicidad en la red social, porque considera que no tiene ningún efecto. Ford Motor, sin embargo, considera lo contrario.
Ideas enfrentadas que tuvieron reflejo en el primer día de cotización. Facebook, en todo caso, parece indestructible en el futuro cercano. Pero como AOL, Yahoo! y Google, su futuro depende cada vez más de la publicidad, que en el primer trimestre generó el 82% de los ingresos. Con los mil millones de usuarios que alcanzará en verano, el alcance será como el de la televisión en su momento más incipiente. Entonces se trató también de ver como el nuevo medio de comunicación podría generar negocio. Y las mismas preguntas se trazaron con Google, cuando debutó en el verano de 2004 con una colocación diez veces inferior. Los analistas coinciden al señalar que Facebook representa a una nueva generación, como sucedió también en marzo de 1986 cuando se estrenó la informática Microsoft. Pero choca que en su estreno valiera tanto como Merk, casi un cuatro más que Disney y el doble que Caterpillar.
Facebook salta al Nasdaq cuando se cumple primer el aniversario desde que LinkedIn debutara en el NYSE. La plataforma de contactos profesionales fue la primera puntocom estadounidense en la arena de las redes sociales que se estrenó en Wall Street y lo hizo duplicando su capitalización. En el caso de Groupon fue diferente y está teniendo gran dificultad para demostrar a los inversores que su negocio es rentable y duradero.
Lo que está por ver, por tanto, es si Facebook es capaz de mantener el ritmo actual de crecimiento (46,8% entre 2010 y 2011). Incluso si lo hace por encima del 30% será convincente. De momento, el estreno pasará a la historia como discreto, porque no se produjo el repunte que muchos anticipaban.
Twitter propone recomendaciones a medida
Twitter quiere dejar de ser esa red social en la que solo se siguen los mensajes de famosos, marcas y grandes instituciones. El servicio del pájaro azul ha decidido cambiar la manera que tiene de dar a conocer cuentas interesantes.
En lo sucesivo, siempre que se desee, se podrán adaptar a los temas de interés de cada cual. Otham Laraki, director de crecimiento e internacional, explica el funcionamiento en el blog oficial de Twitter.
Hasta ahora las sugerencias se basaban en el éxito de las cuentas. Sin embargo eran estos los usuarios que más frustración generan, sobre todo si alguien espera poder interactuar con su cantanta, futbolista o actor favorito.
Un español en la dirección
No es socio fundador, pero casi. El aragonés Javier Oliván lleva desde octubre de 2007 en Facebook, cuando la compañía creada por Mark Zuckerberg le contrató para que llevara a cabo el proyecto de internacionalización, después de que la red social nacida en Harvard para estudiantes universitarios se abriera a cualquier internauta. Por entonces tenía 62 millones de usuarios y pretendía superar a MySpace. Hoy tiene más de 900 millones en todo el mundo y de MySpace nadie se acuerda. La tarde de hoy viernes, hora española, un Oliván más que sonriente ha acompañado a Zuckerberg en su estreno bursátil desde California. La compañía empezará a cotizar con un valor de 82.000 millones de dólares.
Ingeniero industrial y electrónico por la Universidad de Navarra, Oliván nació en Sabiñánigo (Huesca) y lleva desde 2005 en California adónde llegó para estudiar un máster en administración de empresas en la Universidad de Stanford. Antes había trabajado en el sector de la telefonía móvil durante cinco años, primero en Alemania con la empresa Siemens Mobile y después en Japón con la operadora NTT DoCoMo. "La telefonía móvil es un sector fascinante. Aprendí mucho en ambas compañías y te aseguro que no es tan diferente de Facebook. Al fin y al cabo, todo es comunicación", aseguraba a El País en enero de 2008.
Entonces estaba al frente del proyecto de internacionalización de Facebook. Por sus manos pasaban todos los proyectos piloto en español, francés y alemán, y hablaba con entusiasmo de la iniciativa, que dejó en manos de la comunidad de usuarios la traducción del sitio. "Como compañía tecnológica que somos, lo hacemos de una manera innovadora, dejando que sea la comunidad de usuarios de Facebook quienes traduzcan el sitio".
Actualmente Oliván no solo es el responsable del crecimiento de la red social a nivel mundial, también de su estrategia móvil. Zuckerberg confía de nuevo en este ingeniero español para su próximo gran reto: sacar el mismo rendimiento de Facebook en la web en la telefonía móvil, la máxima prioridad del fundador de Facebook.
Zuckerberg toca la campana a distancia
El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, ha dado desde California el campanazo de salida a la sesión bursátil del Nasdaq que ha vivido la mayor salida a Bolsa de una empresa de Internet. La demanda de acciones de la red ha llegado a tal punto, que las plataformas de corretaje ETrade, Fidelity y TD Ameritrade dejaron hace días de aceptar solicitudes de compra. El precio fijado para su salida equivale a valorar la empresa en más de 104.000 millones de dólares, unos 82.000 millones de euros. Significa que la red social vale en el mercado casi lo mismo que Telefónica y el Banco Santander juntos.
Nunca antes una compañía tuvo una capitalización tan alta en el momento de empezar a cotizar. Los responsables de la colocación habían comunicado al regulador bursátil, ya horas antes de fijar el precio, que seguían trabajando en la banda de referencia, que oscilaba entre los 34 y los 38 dólares por título (entre 26,7 y 29,8 euros por acción). Los inversores corrientes tendrán que esperar al estreno para poder comprar sus acciones. De acuerdo con las reglas que marcan el juego en el mercado de valores, el precio de la acción no podía superar los 45 dólares, y finalmente se queda en 38 dólares.
En total se han sacado a la venta 421 millones de acciones (que equivalen a 16.000 millones de dólares), a las que podrían sumarse 63,19 millones más (en este caso se elevaría a 18.400 millones). Facebook cotiza bajo el símbolo FB. Con la recaudación por la venta de acciones podrá ampliar su colchón de liquidez hasta superar los 10.000 millones, frente a los 3.900 millones que tenía antes de la colocación. La red social genera efectivo a un ritmo de 441 millones al trimestre (346,8 millones de euros), de acuerdo con la información remitida al regulador.
La tecnológica de Menlo Park salta al parqué cuando se cumple el primer aniversario desde que LinkedIn debutara en el New York Stock Exchange. La plataforma de contactos profesionales fue la primera puntocom estadounidense en la arena de las redes sociales que se estrenó en Wall Street. Lo hizo duplicando su capitalización. El precio de salida se fijó en los 45 dólares la unidad. El martes marcó un máximo de 113,3 dólares. Sin embargo, su rendimiento bursátil está lleno de altibajos y aunque no llegó a perder nunca el precio fijado en la oferta de venta, sus títulos llegaron a bajar a 56 dólares. LinkedIn es uno de los barómetros de la era de las redes sociales. El otro es Groupon. El portal de descuentos cotiza en el Nasdaq desde octubre. Sus acciones se pagan casi a la mitad del precio de salida.
Otros valores de referencia son los juegos sociales Zynga y el portal de recomendaciones Yelp. En todos ellos, los inversores tratan de entender si sus ingresos justifican la valoración de que gozan. Los analistas coinciden al señalar que Facebook representa a una nueva generación, como lo fueron Microsoft y Google.
Las seis 'ces' de las tecnologías sociales
En el año 2004, Andreas S. Weigend estaba en Seattle, donde trabajaba con Jeff Bezos como Jefe CientÍfico de Amazon. En el Reino Unidos, Dias era jefe de Estrategia de Datos en Aviva Insurance, y estaba dedicado al desarrollo de una infraestructura federada para obtener una visión integral del cliente. En Singapur, Anthony Chow se sometía a los rigores del sistema educativo. Para la mayoría de nosotros, febrero y la creación de Facebook pasaron sin pena ni gloria. Y sin embargo, fue un acontecimiento que ha cambiado el mundo irreversiblemente. Mirando atrás, nos parece un trampolín de lanzamiento apropiado para repasar el nacimiento y crecimiento de los datos sociales hasta la fecha.
El poder de los datos sociales reside en convertir lo implícito en explícito. Esta lúcida declaración la hizo Joshua Schachter, el fundador de Delicious, una web social donde almacenar y compartir marcadores de webs favoritas. Durante siglos, los hilos que conforman el entramado de la sociedad han permanecido ocultos a la vista. A través de nuestras tarjetas de crédito, Facebook, Twitter, reservas en restaurantes, teléfonos móviles, y muchísimos medios más hemos contribuido activamente a crear una representación externa de nosotros mismos. Los detalles más escabrosos de la vida personal de uno se pueden deducir de una búsqueda furtiva en Google o aquella compra que hace tiempo había olvidado haber hecho en Amazon. Al unir todos estos datos, se ha creado una imagen que, podría decirse, es una versión mejor de uno mismo.
Y a pesar de todo, el potencial de los datos sociales no se ha materializado hasta hace poco. La sed de información siempre ha estado en tensión con el deseo de ocultarla, y la tragedia resultante ha sido la asimetría de la información. Ahora estamos en posición de deshacer el entuerto. Entre en Airbnb, un mercado que le permite a uno publicar y alquilar dormitorios. La propuesta de valor consiste en emparejar a cualquier dueño de un inmueble con viajeros que quieran evitar la uniformidad del hotel. Tres años después de sus comienzos, Airbnb llegó al millón de reservas. A través de comentarios que habían dejado los usuarios se habían creado perfiles de confianza. Este perfil es lo que ha permitido que el visitante y el propietario filtren las parejas incompatibles, se genere confianza, y en última instancia, se aplaque el miedo a dejar entrar a un desconocido en casa.
La tecnología social también tiene impacto en un sector que ha sufrido de esta crisis de información: el mercado laboral. BranchOut es una aplicación de Facebook que busca atajar el problema, empezando por mejorar el proceso de contratación. En un espacio cada vez más concurrido, BranchOut fue el primero en darse cuenta de que la información incluida en la identidad social de una persona es mucho más amplia de lo que se desprende de un curriculum vitae o una entrevista. Los detalles acerca de la ubicación de una persona, su educación, historial laboral, amigos y comportamientos nutren los algoritmos inteligentes de BranchOut para emparejar oportunidades laborales que de verdad le importan a la persona con personas que importan a la empresa. No es ninguna sorpresa que haya más de 10 millones de personas activas en su web, aprovechándose de la novedosa libertad de acceso a información, tanto para el que ofrece como el que busca trabajo.
Las tecnologías sociales son muchas más, pero estamos observando un cambio radical en la escala del flujo de información dentro y entre las sociedades en que vivimos. Esto era simplemente impensable hace ocho años. En 2004, los equipos de estrategia online, reconociendo el valor de la web de lectura-escritura, defendían el marco de las tres ces: contenido, comunidad y comercio. Estas tres palabras definen conceptos que las tres empresas dominantes del momento habían abanderado: contenido (Google), comunidad (Facebook), y comercio (Amazon). Juntas, crearon entonces un nuevo ecosistema online para las empresas y las personas.
El predominio de Google en la búsqueda de contenido se basaba en una estrategia para redefinir dónde encontrar y compartir con facilidad las unidades de conocimiento. Google ha engendrado y adquirido servicios adicionales basados en el conocimiento (Mapas, Gmail, Android, Wallet, Google+… llegando incluso al concepto de los coches que se conducen solos) para indexar el conocimiento del mundo y ponerlo a disposición de todos en cualquier lugar y en cualquier aparato. Independientemente de la vara de medir que se utilice, sea por culturas, empresas o países, Google está acumulando un contenido vasto y detallado.
Facebook es La Red Social, con casi mil millones de visitantes que le dedican el 20% de su tiempo en internet. No sólo registra acontecimientos del mundo real, sino que ha pasado a ser el conducto para interactuar en el mundo real. Es un cambio de paradigma colosal: el punto en el que la frontera entre lo virtual y lo físico empieza a desdibujarse. Las posibilidades que ofrece una identidad online de confianza ha sido el gran descubrimiento de Facebook. Gracias a él, se han generado vínculos auténticos y sin artificios, creando a su vez comunidades que han facilitado el diálogo y la cocreación, dando así alas a la rápida construcción de un ecosistema de sectores nuevos, con aplicaciones que van desde juegos hasta cosas prácticas, manteniendo y expandiendo las fronteras de la conectividad.
A la vanguardia del comercio se encuentra Amazon, una empresa que ha conquistado todas y cada una de las categorías de venta al por menor en las que ha entrado. Por el camino ha reinventado otros sectores a través de Amazon Web Services, Mechanical Turk, Marketplace y el Kindle. Ha llegado más lejos de lo que podíamos imaginar: es una tienda con más de 50 millones de clientes activos que se extiende por medio mundo. En un periodo breve de tiempo, se ha convertido de facto en el proveedor de compras de contenidos, independientemente del objetivo. Básicamente, Amazon ha cambiado la forma en que las personas descubren y compran productos, y el comercio en general.
Este ecosistema creado por el trío de ces de principios de siglo no se ha mantenido estático. En los últimos años hemos empezado a observar desarrollos completamente nuevos en la infraestructura técnica de cloud computing, software as a Service y un sistema de distribución para aplicaciones móviles. Según la definición de Tim O’Reilly de la Web 2.0, este fenómeno supuso un cambio radical en el modelo de participación online de organizaciones punteras, pasando del paradigma de “publicar” a “participar”.
Por tanto, a pesar de haber sido consideradas en algún momento el Santo Grial de la estrategia online, nuevas ideas están suplantando a las tres ces. Si examinamos de cerca las tendencias más recientes, se pueden añadir tres más: contexto, conexión y conversación. Estos conceptos, firmemente enraizados en los datos sociales, están definiendo ahora los nuevos modelos de negocios y la evidencia de su éxito es creciente.
Súbase al transporte público o siéntese en un restaurante. Verá que la gente está casi permanentemente conectada entre sí a través de los servicios online, quizá llegando al extremo de que si quitáramos estos aparatos habría un síndrome de abstinencia psicológico. Los servicios móviles han proliferado, permitiendo a la gente registrar voluntariamente todo lo que hace en cada momento y el lugar en que lo hace, creando así millones de check-ins, subiendo millones de fotos y registrando millones de “likes” por segundo. Esta actividad está creando un contexto físico muy rico para los datos online. Esto permite lanzar servicios de tecnología social tanto explícitos como implícitos para hacer la vida más fácil. Explícitamente, servicios conocedores de la ubicación en tiempo real, como GoGuide y Highlig.ht permiten que la gente encuentre a miembros de su red social en el mundo real; e implícitamente, las empresas de tarjetas de crédito son capaces de emparejar un check-in con una transacción de pago, ofreciendo así una forma más de autentificar una transacción.
Las personas se conectan ahora entre sí a escala global: social, profesional e implícitamente a través de un sinfín de redes y con gran flexibilidad de motivos, tiempos y trascendencia. Como sociedad, hemos aprendido mucho a lo largo de los últimos ocho años sobre la autenticidad de estas conexiones. Aun así, sistemáticamente, somos ingenuos, pues permitimos que se den comportamientos maliciosos. Las tecnologías sociales desempeñarán un papel en la gestión y autentificación de la identidad, puesto que el rastro de datos que deja tras de sí una persona supone una forma de verificación más eficaz que otras formas tradicionales disponibles hoy.
El Manifiesto Cluetrain, publicado en 1999, empezaba con “Los mercados son conversaciones”. Exigía que las empresas hicieran más caso a sus clientes, cuyas opiniones se expresaban cristalina y claramente a través de internet. El concepto del feedback de clientes dio vida a Ebay Seller Ratings, las críticas y ratings de Bazaar Voice y la recogida directa de feedback de OpinionLabs, frente a las técnicas de investigación de mercado tradicionales. En 2012 estamos viviendo la transformación de las conversaciones en mercados: servicios como Facebook Marketplace, Twitter y Zaarly empiezan con el diálogo y después permiten asociar a los participantes según preferencias personales, identidad y datos de la red más elaborados.
Así entramos en una nueva fase de la evolución donde se conjugan no tres sino seis ces: contenido, comunidad, comercio, conversación, contexto y conexiones, que nos llevarán e impulsarán hacia adelante.
Este nuevo entorno no sólo incluye nuevos modelos de comportamiento online, sino que además ofrece una gama completamente nueva de posibilidades tecnológicas. A partir de esto, prevemos la aparición de un conjunto de tecnologías que lo hagan posible, como sensores, servicios de identidad y mercados, sustentados respectivamente por los nuevos paradigmas del contexto, las conexiones y las conversaciones.
Los sensores en objetos, lugares y posiciones serán los ojos y oídos de la web: permitirán que las personas den y reciban un contexto a sus datos móviles. Un sensor en una tienda física permitirá registrar de forma pasiva las visitas de clientes. Sin embargo, una vez registradas, la tienda podrá reconocer al cliente como un cliente fiel o un cliente nuevo, y podrá ofrecer una experiencia diferente. Los sensores permitirán que las personas creen más datos sobre sí mismas de forma pasiva y a través de un proceso más práctico.
Las nuevas formas de autentificar la identidad asociando a las personas con sus datos complementarán y hasta sustituirán los controles físicos de hoy. Un sistema de identidad basado en el análisis de datos sociales podría ser más difícil de poner en peligro que un servicio de reputación centralizado. Este pilar, arraigado en diálogos e interacciones, será necesario para generar la red de confianza que posibilite una economía propulsada por los datos.
Conforme las personas se expresen online, dando a conocer más y más opiniones, aficiones y vicios propios, la web de datos sociales se convierte en una fiesta ensordecedora donde las personas se buscan entre sí para compartir intereses y objetivos comunes. Conforme se conecten, interactuarán y elucidarán cómo negociar en beneficio mutuo, convirtiendo de hecho las conversaciones en mercados. Los servicios que faciliten esas conexiones evolucionarán: hoy, una persona puede decirle a un vendedor con un inventario publicado qué necesita. En el futuro, un vendedor que ofrezca un producto o servicio dirá que necesita un cliente, y un sistema encontrará clientes desde un inventario de necesidades. Los espacios de venta serán realmente bidireccionales, y evolucionarán para hacer que conversaciones ya de por sí valiosas sean mucho más productivas.
La verdad es que reconocemos que hacer pronósticos es muy complicado, sobre todo del futuro, como dijo el famoso físico Niels Bohr. Por ello, más allá de los meros pronósticos, quisiéramos en cambio preparar a las personas ante lo que está por llegar. Para ello, las personas deben primero aceptar con brazos abiertos la noción de que la Revolución de Datos Sociales ha llegado para quedarse, y que las ramificaciones de las tecnologías sociales empaparán todos los sectores que existen.
Andreas Weigend es fundador de Social Data Revolution; Gam Dias, fundador de First Retail y Anthony Chow, profesor de Standford University, expertos de Fundación para la Innovación Bankinter.
Los cinco vídeos de la semana
Triunfa el Partido Pirata por el bloqueo a su web
La web sueca de Pirate Bay, dedicada a cobijar archivos, ha sido bloqueado en varios países por sucesivas órdenes judiciales que conminan a los proveedores de servicios de Internet a no dar acceso a esta página. Incluso los jueces holandeses extendieron la orden de que el partido político del mismo nombre (Pirate Party) dejara de enseñar a sus lectores la forma de cómo entrar en esa página. estas prohibiciones han hecho aumentar el número de visitas a la organización política, que tienen sede en once países, y en varios de ellos incluso representación parlamentaria. Es el caso del partido en el Reino Unido que recibió en 24 horas, 1,8 millones de visitas pues en este país el partido sí puede explicar cómo saltarse el bloqueo cibernético de The Pirate Bay.
Podéis pintar grafitis ¡con vuestra consola!
Start Up busca jóvenes empresarios
La Universidad Politécnica de Valencia busca jóvenes empresarios. Concretamente diez equipo de entre dos y cuatro personas. Candidatos presentarse antes del 8 de junio. Un jurado formado principalmente por empresarios de Internet, elegirá de entre todas las propuestas cinco empresas ya constituidas con una vida inferior a dos años, y cinco proyectos empresariales en proceso de constitución. La iniciativa organizada por la Ciudad Politecnica de la Innovacion, que cuenta con el respaldo de la Fundación Innovación Bankinter, valorará las empresas y proyectos con proyección, así como las ideas más innovadoras y la experiencia de los equipos. Los diez seleccionados tendrán una semana de formación teórica y práctica con profesores experimentados y conocedores del mundo empresarial en internet, donde podrán discutir sus modelos de negocio con los otros participantes.
El acceso a Internet por el móvil, principal brecha digital de género
La distancia entre hombres y mujeres respecto al uso de Internet se ha reducido, pasando de 26 puntos en 2004 a 7,5 en 2010, pero el acceso a la Red a través del móvil sigue siendo mayoritariamente masculino y supone la mayor brecha digital de género. En los usos más sencillos y populares existe una menor diferencia, pero esta se amplía a medida que las tareas implican un mayor grado de habilidad técnica, según el estudio La brecha digital de género en España, realizado por el Observatorio e-igualdad de la Universidad Complutense de Madrid y financiado por el Instituto de la Mujer. En tareas como compartir ficheros o crear páginas web, esa distancia supera los 20 puntos.
Las diferencias también se dan en el uso que ambos géneros hacen de la Red: mientras que ellos buscan contenidos vinculados al ocio y el consumo —leer noticias o utilizar servicios de banca—, ellas recurren a servicios relacionados con el bienestar social —informaciones sobre salud o hacer cursos por Internet—.
El informe destaca el considerable aumento del volumen de población usuaria de TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) en los últimos años, pero a pesar ello, la brecha digital de género continúa. Han contribuido a reducir las distancias el uso que hacen de las tecnologías la franja de mujeres de 16 a 34 años y el nivel de estudios —las españolas con FP superior y educación universitaria superan a los hombres en el acceso en 2,3 y 0,9 puntos, respectivamente—.
Respecto al comercio electrónico, las mujeres lo utilizan menos y para adquirir productos de alimentación, entradas para espectáculos o medicamentos, mientras que los hombres compran en mayor medida equipos informáticos, juegos de ordenador, acciones o contratan seguros.
Estar empleada o estudiando contribuye a mejorar la inclusión digital de las mujeres, reduciéndose la brecha a -0,1 entre quienes tienen empleo y superando las mujeres a los hombres entre los estudiantes en 4,7 puntos.
Cuando se analizan los usos avanzados de Internet y, sobre todo, la conexión a Internet mediante dispositivos móviles, el dominio masculino es claro (una diferencia de 36,7 puntos) y el grado de desigualdad no es menor entre los más jóvenes. La formación tampoco contribuye a disminuir esta brecha, alcanzándose el mayor grado de desigualdad entre la población con estudios universitarios (42 puntos).
Con respecto a Europa, España aumenta la brecha en el uso del comercio electrónico (ha pasado de la posición 17 en 2006 a la 23 en 2010), pero la reduce, situándose por encima de la media europea, en acceso a Internet desde dispositivos móviles o en la creación de contenidos propios en páginas web.
El análisis a nivel autonómico del informe confirma que las distancias entre mujeres y hombres no disminuyen cuando es mayor el acceso a las tecnologías de información y comunicación. Según la investigadora del Observatorio e-igualdad Cecilia Castaño, que ha presentado hoy el estudio en una rueda de prensa en Madrid, es difícil simplificar una "realidad tan compleja" entre las comunidades autónomas, pero ha afirmado que "en cuanto a la igualdad de género en la sociedad de la información, la mejor situación la disfrutan las mujeres de La Rioja, Navarra, Asturias y Madrid". "Por el contrario, las situaciones más desfavorables se concentran en Murcia, Extremadura, Ceuta y Melilla, y en menor medida, en Valencia, Canarias y Baleares", ha añadido.
A juicio de la directora general de Igualdad de Oportunidades y del Instituto de la Mujer, Carmen Plaza, "los roles y los estereotipos sociales de género siguen condicionando las vocaciones tecnológicas de las mujeres y su participación en estudios tecnológicos". Plaza ha recordado que, aunque el 60% de los titulados universitarios son mujeres, en licenciaturas de ingenierías y arquitectura son solo el 26,8% y en estudios de informática, el 18%.
Bing se hace más social
La brecha digital entre hombres y mujeres se reduce 20 puntos en seis años
Hackathon, su cantera de ideas
En la tarde-noche del jueves al viernes la plaza pública de Facebook se llenó de empleados para asistir/participar en el Hackathon 31. Horas antes de la salida a bolsa de la compañía, iba a aparecer Mark Zuckerberg. Esa plaza de relax y de tertulias de empleados, han nacido servicios que posteriormente se incorporaron a esta red social, como el chat o la línea del tiempo Timeline.
A veces ocurre informalmente, en otras ocasiones se organizan las sesiones Hackathon, un término nacido en 1999 en la empresa Sun (mezcla de hack y maraton), pero que el fundador de Facebook ha popularizado, como lo prueba la 31ª edición celebrada el jueves. Son los maratones de hackers, palabra con la que se identifica Zuckerberg y en la que cree ciegamente para el progreso de la programación: "El mayor riesgo es no tomar riesgos", "muévete rápido y rompe cosas" son frases escritas por él en la carta adjunta a la presentación de la documentación de la salida a Bolsa.Si estas frases no fueran suficientes para remover a los bancos de inversión, hay más: “hacking solo significa construir algo rápidamente o probando los límites de lo que se puede hacer” (…) “la gran mayoría de los hackers que conozco tienden a ser idealistas que quieren tener un impacto positivo en el mundo”, “hecho es mejor que perfecto”, “el código gana a los argumentos”.
Zuckerberg, el veinteañero más rico del mundo, confía más en los encuentros informales en estas atmósferas públicas que en reuniones, comités y comisiones. Lo más importante de Facebook ha salido en los Hackathon; en la tarde del jueves, simbólicamente, Zuckerberg asistió al último antes de que su empresa se convirtiera en la salida a bolsa más importante de la historia de internet.
Un euro para ver tus comentarios
Facebook, que hoy se estrena en Bolsa, busca nuevas fórmulas de ingresos. Una de ellas es Highlight y consiste en cargar con un euro por cada uno de sus comentarios en el muro, si quiere asegurarse de que sus amigos no se pierden ningún detalle de su vida en la red social. El servicio es similar al Reach Generator que ya ofrece a las marcas para que sus seguidores vean los posts que van publicando. Una vez se ha realizado el pago, Highlights posiciona mejor el comentario durante más tiempo tanto en la cronología como en los comentarios de fotos. La idea parece algo absurda, porque si quiere tener esta certeza es más fácil mandar un correo electrónico, funcionalidad ya disponible gratuitamente en la red social, pero Highlights se está probando ya en Nueva Zelanda. La red social, que ha confirmado las pruebas, no desvela si se quedará en eso o paulatinamente ofrecerá el servicio a sus 900 millones de usuarios.
No es la única propuesta para aumentar los ingresos. Recientemente presentaron su propia tienda de aplicaciones, App center, a través de la cual los usuarios podrán descargar aplicaciones tanto en la web como en los aparatos móviles con sistemas operativos Android y iOS (Apple). En el caso de las de pago, se pagaría un especie de tarifa plana para usarlas. Además, Facebook ultima un clon de Dropbox, el servicio para almacenar y compartir archivos.
